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Progreso horizontal y vertical: por qué conviene distinguirlos

Escalar multiplica un enfoque; una nueva capacidad permite cambiarlo.

Diseño de sistemas1 min de lectura

Ingeniero de software. Desarrollo extensiones de Chrome, aplicaciones web y herramientas de IA aplicada.

El progreso horizontal consiste en extender un éxito conocido. El vertical crea una capacidad nueva. Ambos aportan valor, pero conviene distinguirlos.

La globalización es un ejemplo de progreso horizontal: herramientas e incentivos conocidos llegan a más lugares. Puede mejorar mucho el nivel de vida sin cambiar de raíz lo que las personas pueden hacer.

El progreso vertical aparece con nuevas primitivas: cómputo más barato, redes, interfaces o mecanismos de confianza. Cambian las posibilidades de diseño, además de mejorar la eficiencia de lo que ya existía. Una idea que antes no era viable puede convertirse en producto.

Al evaluar una tendencia, pregunta si amplía un método conocido o permite uno nuevo. En el primer caso, la ejecución y la distribución pesan mucho. En el segundo, entender la nueva posibilidad y elegir cuándo actuar puede marcar la diferencia.

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